SINTIENDO DIOS EN MI,
LA VIDA ESPIRITUAL

Para muchos el pensamiento de ser Espiritual les resulta algo complicado, porque tienen la doctrina, que para ser espiritual tienen que hacer una serie de ejercicios, tienes que ser un maestro/a en la meditación, tiene que tener una serie de actitudes y virtudes, que a muchos les parece poco comunes e inalcanzables.
Pero ignoran una verdad fundamental, es que YA SOMOS ESPIRITUALES. La vida, que fluye a través de nosotros, es la energía de ese Gran Espíritu, que todo lo rige y todo lo gobierna. Lo que podemos hacer, es liberar nuestro Ser, nuestra Alma, educar nuestra mente y nuestros sentimientos, para permitir, que ese Gran Espíritu, ese Gran Ser, que ya somos, se manifieste a través de nosotros.
Dios ya nos ha dado todo, para ser perfectos y magníficos. Ya Somos espirituales en esencia, necesitamos lograr serlo en presencia, porque cuando esa gran Presencia puede manifestarse, nos llega todo, alcanzamos todo y somos todo. El Espíritu, no es más, que el latido del Corazón de Dios. Es el flujo de la energía de vida, que fluye desde su Corazón hacia nuestro Corazón. Los ejercicios nos sirven, para elevar nuestra conciencia y mantener la conexión incólume.
¿Por qué este tema me resulta el día de hoy tan importante enfocarlo de esta manera? Porque mientras más tiempo le dedico al trabajo espiritual, el descubrimiento del Ser, como me gusta más llamarlo, más me doy cuenta, de que soy, quien puedo ser y todo lo que puedo alcanzar. El descubrimiento del Ser es el crecimiento y madurar en Espíritu, es admitir, que tenemos debilidades, que podemos mejorar y potenciales, que podemos desarrollar. Con ese crecimiento nos llega el Propósito de Vida, nos llega todo.
Todos tenemos talentos y virtudes, que no pueden salir a la LUZ, si no hay LUZ. Para poder resplandecer, tiene que haber LUZ, claridad, para poder reconocernos sin prejuicios, ni condicionamientos. Dejar a un lado las expectativas de otros, incluso las expectativas, que tenemos de nosotros mismos, es fluir. Pero como todo río, que durante muchos siglos ha llevado aguas turbias, tiene que purificarse, antes de ver el fondo, así tenemos que purificarnos y dejarnos ser. Dejarnos sentir. Dejarnos vivir, según el programa y patrón de vida, que traemos, dotados con nuestras virtudes, actitudes y nuestros talentos.
Lo explicaré de una manera muy personal y a la vez general. Cuando se entra en el mundo de la espiritualidad, la gran mayoría lo hacemos por un llamado muy fuerte dentro de nosotros, llamémosle crisis, miedos, inseguridad, curiosidad, querer saber, que hay detrás de las situaciones de nuestras vidas, que no marchan de una manera óptima y placentera.
Entramos con muchas dudas y sin saber, si ese es el camino correcto para nosotros. Os digo algo importante. NO IMPORTA, CUAL SEA EL CAMINO, QUE ESCOJÁIS PARA ELEVAR VUESTRA CONCIENCIA POR ENCIMA DE LAS APARIENCIAS DE LA EXISTENCIA, EL ASUNTO ES QUE LA ELEVÉIS Y EN EL PROCESO, QUE OS ENCONTRÉIS. Pues la búsqueda de todo crecimiento es el conocimiento y reconocimiento de nosotros mismos.
En los últimos meses he tenido una disposición de tiempo algo más amplia de lo habitual y lo he dedicado mayormente al trabajo espiritual. En ello me he redescubierto, realineado conmigo misma, no con lo que pienso que debo ser, ni con lo que nadie espera de mí, sino con lo que Dios dispuso, que yo fuera, para lo que me ha dotado. Y de manera mágica esas cosas a través de las cuales se manifiesta mi verdadero Ser, el cual es mi propósito de existencia y mi razón de ser, fluyen. Surgen nuevas oportunidades, para poder desarrollarme en ellas. Claro que trae consigo trabajo y disciplina, pero ninguna maestría se puede alcanzar sin esfuerzo y aunque falles, hay que volverlo a intentar.
Dios nos ha dado un propósito, unos propósitos, una vocación, que debería ser nuestra ocupación y la razón o la herramienta con la cual manifestar nuestro sustento, nuestra vida, nuestro alimento y nuestro placer. Todo está conectado y mientras desarrollas una de esas ramas las otras se acercan o se te son reveladas. Si has de escoger, escoge aquello, por lo cual sin lugar duda vas a lograr la realización de tu Ser en plena felicidad, aquello que te llena, aquello que te aporta la pena y perfecta PAZ.
La base de todo ello tiene que tener un trasfondo moral y ético, por tanto, espiritual y si esa base para todo es la espiritualidad, has logado una ventaja en la vida. Pues la Espiritualidad te va a dar, la paz, la felicidad, el sustento de tu Alma y de tu Espíritu y va a conectarse con todos los otros ámbitos, haciéndote relucir en algo, que ya tienes, un talento y un potencial. Lo vas a manifestar con tal conciencia y con tal perfección, que te va a impresionar incluso a ti mismo, a ti misma.
Ayer tuve momentos de triunfo en mi vida, en los cuales pude observarme desde afuera y notar mi verdadera grandeza. Porque, por encima de toda inteligencia o comprensión para las cosas terrenales, que poseo, tengo ese trasfondo de sabiduría espiritual, que eleva mi conciencia más allá del conocimiento o entendimiento, a la iluminación de una cuestión, sea la que sea, leer un libro, cocinar, entrar en una discusión de un podio, no importa el tema. La iluminación de la conciencia se convierte en el estandarte de tus argumentaciones y de tus acciones. Te conviertes en alguien admirable ante los ojos de los demás, porque, aunque no tomen conciencia plena de ello, no te ven o te están mirando a ti, sino a esa parte de Dios, que está manifestándose resplandeciente a través de ti, para dar muestras al mundo de la inteligencia de Dios, de su AMOR, de su compasión.
No soy yo quien actúo, es Dios a través de mí.
No soy yo quien habla, es Dios a través de mí.
No soy yo quien canta, es Dios a través de mí.
Y ese Dios les trae consuelo, AMOR, compasión, consejos, ideas nuevas y frescas, para que puedan construir un mundo mejor. Mejor de lo que ya conocen, mejor de lo que jamás se pudieran haber imaginado. Ese es el regalo de Dios y esa es la Voluntad de Dios. Tener canales en la Tierra a través de los cuales manifestarse para compartir con todos sus bendiciones.
Cada Ser vive la espiritualidad a su manera, según sus actitudes, talentos y su personalidad. He entendido, que no se trata de ser alguien o algo, que no eres por intentar complacer la ilusión de lo que crees, que Dios espera de ti. Es dejarte ser y siendo la mejor versión de ti, cumples la Voluntad de Dios.
Dios no quiere que nos separemos, que nos juzguemos, que nos pongamos títulos o carteles, que nos describamos como una cosa o como otra. Él quiere que seamos y nos dejemos ser, para Él poder hacer.
Toma disciplina, desarrolla tus talentos, dedica tu tiempo, purifícate, controla tu mente y tus sentimientos, logra una maestría de ti mismo, de ti misma. La maestría del Ser es lo más importante, que deberías hacer. Es verdaderamente alzarte, por encima de las limitaciones, de los condicionamientos y saber, que eres más que esta experiencia humana.
En fin, en mi propio viaje de crecimiento y descubrimiento, tuve una experiencia curiosa anoche. Mientras me satisfacía en ese sentimiento de aceleración, de felicidad, de sentirme plena, con lo que veo en mí y en lo que me estoy convirtiendo, una Maestra de mí misma y un ejemplo para muchos, que deseo ayudar en el camino; descansaba mirando al techo, cerrando los ojos y con las manos sobre el pecho, sintiendo mi/su latido. Y me olvidé de mí, me quedé sólo en la contemplación de ese sentimiento de perfección en mí. Dejé de sentir mi cuerpo físico y sentí un cuerpo enorme, con un corazón inmenso que vivía, respiraba y latía en mí, alrededor mío y a través de mí.
Y eso es lo que yo soy, lo que todos somos.
Tu amada y siempre atenta Poderosa Presencia YO SOY.
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