CADA DÍA UNA LECCIÓN

La vida nos pone ante situaciones, personas y eventos inesperados. Es una bendición estar aquí, por las tantas posibilidades, que se nos brindan para aprender, para crecer y siempre llego a la misma conclusión, pero hoy es un día especial, porque añado a mis reconocimientos algo nuevo.
Una vez que glorifiquemos mucho nuestro Ser podemos buscar fuera de nosotros ese Ser perfecto, que nos complete o nos lleve a los planos más alto de aprendizaje. En la búsqueda nos encontramos con personas maravillosas, partes de nuestro Ser, de nuestra Alma, de nuestro pack de Almas, de nuestro Espíritu. En ocasiones aún no están al mismo nivel de purificación, pero si al mismo nivel de Conciencia o solo no alcanzan aún la misma frecuencia de AMOR, porque vibran a oscilaciones más lentas. Aún se le acerca y les asecha la no LUZ, tomando posesión de sus actos, sentimientos y pensamientos.
Esas personas pueden ser parte de nuestra vida, de nuestra existencia, pero nuestra labor como trabajadores de LUZ es encarar lo que nos presentan sin juzgar, y trabajar en esa parte de nosotros mismos, que aún no se ha purificado o se niega a hacerlo, porque ellos son parte de nosotros y nosotros parte de ellos, todos Somos parte del UNO.
La razón, por la cual nuestras vidas y caminos se cruzan, es la más esencial de toda la existencia, por AMOR. Por AMOR es que todo sucede y por AMOR es que Dios hace, que nos encontremos, para ayudarnos los unos a los otros, para elevarnos y así elevar la LUZ de este planeta. El AMOR de Dios es tan inmenso que nos perdona nuestros errores incluso antes de nosotros tener conciencia de que tenemos que pedir perdón o antes de pedirlo. Él ya nos está perdonando desde que tomamos conciencia, de que nuestro acto no es el más correcto, Él ya nos perdonó. Por tanto, no podemos juzgar a los otros, pues dentro de ellos, en el núcleo de su Ser hay una verdad mucho más grande. Es esa parte del Espíritu de Dios, que desea manifestar un potencial, que solo esa Alma puede y que por la falta de purificación de su Ser ese Espíritu no puede manifestarse en la Perfección Divina, que le corresponde y que le haría vivir una vida tranquila, completa, segura.
Al final, al comienzo y en el medio de todo, lo más preciado de la vida es la vida misma, elevarla a las más elevadas alturas del Espíritu eterno de Dios, para volver a ser esas Almas eternas que existen dentro y fuera de todo parámetro de la conciencia humana. Para ello la purificación del Espíritu es primordial, porque puedes tener las posiciones más lujosas, el trabajo más estable, las finanzas más abundantes y las amistades más rimbombantes, pero si no te encuentras a ti mismo/a, no tienes nada.
Encontrarte a ti mismo/a es poder y saber vivir contigo, no depender de nada, ni de nadie, es saber moverte por la vida con destreza, con AMOR y sin tristeza; aceptando todo lo que la vida nos da y todo lo que se presenta con la conciencia Elevada y el Corazón abierto a entender el porqué de Dios y no el por qué humano.
El Espíritu puro nos permite ver más allá, sentir más allá, saber más allá y ser más allá de nuestras limitaciones humanas. Puede que creas que no eres nadie especial, pero para el mundo eres una estrella, esa LUZ, que ha de guiarlos por el camino de la realidad, la realidad esencial de la vida. No siempre estás con quien más quieres, ni con quien más te gusta, sino con quien más puedes ayudar. Vives, en donde mejor puedes hacer tu labor y más labor tendrás. Te encuentras con personas maravillosas a nivel espiritual, pero que aún necesitan mucha ayuda para poder llevar la vida terrenal desde las alturas del Espíritu. Por tanto, eres la más rica de todos los ricos, la más cuidada y protegida de todos los Seres y la más brillante de las estrellas, solo porque el Espíritu de Dios habita en ti y puede manifestarse sin limitaciones o en plenitud, debido a tu trabajo Espiritual para purificar el camino, que nos lleva a ese destino, ser uno con el Espíritu, que ya no haya separación, ni distinción, ser UNO con el Todo y dejar que el Todo se una con UNO.
Eso, es lo que he aprendido, que la vida sin AMOR no es vida; que la iluminación sin AMOR es astucia, pero no inteligencia, ni conciencia; que la conciencia sin AMOR, no nos eleva, y que la vida sin el avance Espiritual es vivir en las penumbras. Seguro, con alguna LUZ, pero rodeado de sombras, que solo se disipan, cuando caminas el camino del Espíritu de Dios iluminado, manifestado en la Tierra. Esa es la plena verdad, el AMOR, la vida, la iluminación, la Espiritualidad son sinónimos y la meta final.
Acepto ser mi propia guía, mi propia Estrella, mi propia Diosa, mi propia LUZ. Acepto que el Espíritu de Dios se manifieste a través de mí con toda su plenitud y disipe todo lo que no es LUZ. Las sombras se hacen a un lado, salen de mi vida, de mi existencia y se manifiesta solo la LUZ, el AMOR, la Paz, la Iluminación y todo lo que Dios desea que yo sea.
Dicta: Tu YO SOY
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