APRENDIZAJE PERSONAL

En los últimos años me he dedicado a leer mucho sobre temas espirituales, sobre todo con mi enfoque en la energía de los Maestros Ascendidos y de los Seres de LUZ, que a lo largo de la historia han dejado y están enviando mensajes para nuestra compresión del Plan Divino. Para ello están sobre la Tierra encarnados Seres, que se han convertido en canales de las Energías Divinas, para poder ayudar a la humanidad a pasar por los tiempos difíciles, que enfrenta en esta y todas las realidades conocidas y desconocidas. Entre uno de los retos, que considero más grandes es la comprensión, de qué es la energía, como se define pureza, que se considera disciplina y la pregunta que todos o muchos se hacen cuando entran en este mundo. ¿Qué es un/a Maestro/a Ascendido/a? ¿Cuál es el/la Maestro/a que me corresponde? Etc…
Como Seres Divinos que somos, tenemos un libre albedrío, en el que nadie interfiere. Tenemos la libertad de aprender a nuestro propio ritmo, en nuestro propio tiempo, siguiendo nuestras propias pautas, buscando nuestro propio camino y creando nuestro propio sendero, que a la vez puede ser un sendero de inspiración para otros, que siguen como tú en la búsqueda de su Divinidad.
La vida como experiencia, no es más que saciar las necesidades del Alma, que desea ascender, desmitificarse de todo lo que no le corresponder y convertirse en la consciencia del Cristo, pura y Divina de la que partimos. El Alma, sin embargo, tiene muchas lecciones para aprender, pues mucho hemos errado en nuestro paso por los mundos, sistemas, planetas, universos y mucho hemos experimentado con la vida.
En ese paso por la existencia de todas las maneras en las que la hemos experimentado han quedado registradas lecciones de vida y energía de vida que debemos transmutar para poder liberarla del Alma y como Seres Ascendidos establecer la conexión con el Patrón Divino diseñado para cada uno de nosotros, nuestro cianotipo. Este está aún registrado dentro de nosotros, pero puede estar bloqueado por todo lo que se ha creado nuestra Alma, durante todos los eones de encarnaciones por los diferentes planos de existencia de nuestro Ser Multidimensional.
En resumen, el Alma escoge la lección a aprender, según el karma que hay que transmutar. Para ello siempre recibimos ayuda de uno o varios Maestros/as, que nos ayudan en nuestro camino por la vida, para liberarnos de dicho karma y devolver la energía de vida recibida en estado purificado. Por tanto, el Alma también decide el ritmo al que desea aprender y el o los Maestros/as, que pueden enseñarnos, según las virtudes que deseamos encarnar o que nos faltan para completarnos como Alma Divina y ascender a la conciencia del I AM, YO SOY.
La selección del Maestro, de la Maestra adecuado/a para nosotros es una cuestión de aprendizaje, visto que depende de nuestro nivel evolutivo y de la frecuencia, que nuestra Alma puede alcanzar. Es importante por ello mantener una frecuencia elevada a todo momento para poder servir como canal puro de las energías de los Maestros Ascendidos, de las Maestras Ascendidas. Cada Ser decide como quiere aprender, con AMOR, con rigidez, con disciplina, con cariño, con paz, muy lento, muy rápido o de la manera que más adecuada le parezca. Eso sí, como consecuencia de ello será así de rápido o lento el avance como Ser Divino y como Alma. Por eso sentimos algunas veces esos tirones del Alma, que desea saldar el karma con alguna persona, situación, cosa, impulsándonos aparentemente a la pena por deseos del Alma de liberarse de esa energía o carga kármica, que ya no corresponde a su nivel evolutivo como Ser Divino.
Cuando nuestra Alma escoge un Maestro, una Maestra, lo hace con plena conciencia de las virtudes y calidades, que dicho Maestro o dicha Maestra encarna. No debemos quejarnos nunca por la manera en la que nos enseñan los Maestros, que pasan por nuestra vida, sino quedarnos con lo positivo, con la esencia y aprender bien la lección, pues nuestra Alma necesita esa experiencia. Lo que necesitamos no es siempre lo que queremos y si a un nivel superior necesitamos disciplina, a nivel terrenal la vida nos dará oportunidad, para vernos obligados a crear esa disciplina. Como es arriba, es abajo.
Hay muchos Maestros, muchas Maestras, muchos Seres de LUZ en la Tierra y fuera de ella que desean ayudarnos a avanzar por la vida. Ellos sólo pueden ayudarnos si aceptamos su ayuda y su método de enseñanza, pues ya poseen el Don de la enseñanza y nos toca a nosotros aprender como adquirir ese Don o cualquier otro que puedan, deseen o deban inculcarnos o del cual debamos adueñarnos. Pues una lección aprendida, al aplicarla se convierte en sabiduría. Se convierte en una herramienta a la cual siempre podemos recurrir para subsanar cualquier situación de nuestras vidas de similar naturaleza o incluso avanzar hacia nuevas aventuras y nuevas experiencias, que se despliegan ante nosotros para nuestro propio avance.
Quien desee escoger la manera de la cual un Maestro o una Maestra deba enseñarle, mejor que cambie de Maestro/Maestra o deje el camino del aprendizaje, pues ningún Maestro/Maestra en ningún plano, sea terrenal o Ascendido/a está en nuestra vida para que le digamos, como debe enseñarnos, nos enseñará de la manera que sabe y que debe enseñarnos, y que considere adecuada para nosotros; pues por algo hemos llegado a ellos y por algo se nos ha sido asignado/a. Si no se puede aprender con un Maestro/a es mejor cambiar de clase o cambiar de asignatura, pues le escuela de la vida es flexible, para que con nuestro libre albedrío podamos escoger.
Eso sí, debemos encarnar y materializar el Don, que deseamos aprender de dicho o dicha Maestro/a. Para poder recibir sus lecciones, debemos ser buenos canales de su energía, porque no basta sólo con querer un tipo de clase, sino hay que estar en sintonía y alcanzar su frecuencia, sino el intento es en vano, nos quedaríamos igual sin permiso a entrar a clase. Vivir para ver y ver para aprender.
Por tanto, es inútil intentar enseñarle a un Maestro, a una Maestra como debe enseñar, es hasta cierto punto irrespetuoso. Si no sabemos o podemos aceptar lo que nos enseñan, no debemos castigar ni culpar el Maestro por su manera de enseñar, sino tomar conciencia de nuestra falta de apertura para aprender. Pues a nosotros no nos toca enseñar a quien ya sabe cómo debe hacer su trabajo, simplemente por buscar en un lugar erróneo e inadecuado lo que no podemos recibir. Para ello otras acciones deben ser llevadas a cabo, no se trata de que el Maestro, la Maestra baje su vibración, su sabiduría, su experiencia y se adapte a los estudiantes, aunque se debe tener flexibilidad y sensibilidad hacia las necesidades de los estudiantes, porque así nos nutrimos todos con aprendizaje, se trata de que los estudiantes aprendan a crecer con el Maestro. Un buen Maestro, una buena Maestra no te enseña a duplicar, a ser una mera replica de su Ser o de sus enseñanzas, sino a que aprendas a involucrarte en tu propia evolución, a discernir, a escudriñar, a buscar, a manifestar tu mejor potencial, el mejor Yo, que tú puedes ser. No se trata de ser como el Maestro, la Maestra, sino dejar que el Maestro, la Maestra te muestre como puedes ser un mejor TÚ.
El Maestro Ascendido, la Maestra Ascendida tiene la capacidad de reconocer lo que traemos en nuestra Alma, en nuestra aura o campo energético a través de su visión interna, a través de esa parte ascendida de su Ser, que reconoce lo que somos, lo que fuimos, lo que podemos ser, lo que necesitamos. Saben cómo podemos corregir los errores cometidos por todo lo vivido y al reconocer esos potenciales nos ayudan a manifestar la mejor versión de nuestro Ser, haciéndonos crecer más allá de nuestras propias limitaciones, que no nos permiten avanzar e ir a los lugares más profundos de nuestro Ser, de nuestra Alma, de nuestro Espíritu en la búsqueda de las soluciones, que hemos creado nosotros mismos de acuerdo a las lecciones, que debemos aprender. Pero para poder llegar a esas profundidades, hace falta mucha calma, mucha tranquilidad, mucho silencio. Si actuamos desde el ruidoso estruendo mundanal, no llegaremos a niveles profundos de nuestro Ser, siempre nos quedaremos en la superficie, rozando de alguna manera lo que creemos, que es un tesoro y solo es el comienzo de toda la sabiduría, que yace en nosotros, esperando ser liberada y manifestada por nosotros mismos.
Nuestros Maestros/Maestras son Seres, que reflejan hacia nosotros mismos, lo que somos. Son Seres o entidades, que nos muestran la grandeza de lo que podemos lograr y alcanzar, sin ego, sin juzgamiento, pero con las herramientas y métodos necesarios para hacernos entender y no salirnos del camino, ya trazado por nosotros mismos para aprender las lecciones de vida, que nos elevarán a los planos superiores; a seguir aprendiendo las lecciones del Espíritu.
El respeto y la consideración hacia el Maestro, la Maestra forman parte de nuestro agradecimiento, pues cuando faltan el respeto y la consideración, el estudiante se vuelve hostil, exigente y cree, que tiene derechos, que nadie la he otorgado y que no le corresponden al estudiante. Derecho a juzgar, a pedir, a exigir, a molestar y definir cuál debe ser su lección, poniendo condiciones sobre su propio aprendizaje. ¿Para qué se busca a un Maestro entonces, si no vamos a escuchar, aprender, emplear, manifestar, compartir todo lo aprendido? Si no estamos con la disposición de aprender, mejor dejarlo y darse por vencido/a, seguir otro camino. No es un fracaso, es más bien un avance, porque nos estamos permitiendo ser negligentes con nosotros mismos y adelantar a nuestro propio tiempo, con conciencia de los potenciales, que se pueden manifestar. Es permitirnos ser y dejar que los demás puedan seguir avanzando, sin hacerles atrasar.
Aprender/Estudiar, es dejarse fluir, es rendir el ego, es aceptar, que tenemos algo en lo que no estamos 100% al tanto y otros sí y nos pueden o deben enseñar y ayudar. Es compartir la sabiduría, el conocimiento desde el AMOR y la Paz.
Aprender es dejar, que la sabiduría de otros nos contagie con nuevas maneras y formas de pensar y de sentir, permitiéndonos todo tipo de avance Espiritual y personal, que pueda ser alcanzado.
Aprender/Estudiar es respetar los tiempos, esperar por el momento preciso para poder y saber comprender una lección. Lección que te den agradécela, pues puede que esa frecuencia especifica de esa persona o Maestro/a no se manifieste en tu vida jamás, y pierdas una bella oportunidad de aprender lo que te hubiese podido enseñar.
Dicta tu I AM, YO SOY
Maestra Beatriz
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LOS QUE DESEEN ENFOCARSE EN LA LECTURA
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LO PUEDEN HACER UTILIZANDO ESTE ENLACE:
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