PARA TODAS LAS MADRES

Ser madre va más allá del simple deseo de querer dar a LUZ y tener hijos, debería ir más allá del simple tener un seguro, un acompañamiento en la vejez es mucho, mucho más. Ser madre es un Don, que no se le otorga a cualquiera, dichas Almas se preparan durante encarnaciones, para poder albergar en sus cuerpos, en sus entrañas la vida de un nuevo Ser. El Espíritu de Dios para un Ser Divino con Alma humana, que encarnará y vendrá a este mundo para cumplir con su Misión y llenar al Padre-Madre de alegría con su dedicación. Eso es ser madre, ser la vacuidad, que el Espíritu Divino llena con vida, anclado en su cuerpo no sólo el Alma y la conciencia de la nueva vida, sino también, la misión, los poderes, los talentos y el contrato o pacto, que traen para el crecimiento espiritual de ambos. De esa gota diminuta de protoplasma humano, donde todo está contenido, se ha de formar el Ser. Con sus misiones de vida, sus pactos, sus talentos y todo lo que alberga y necesita para su desarrollo y crecimiento.
Hay quien está a la altura de ese rol y hay quienes, que tienen aún que aprender, pero todo está bien, todo es aprendizaje, todo es AMOR, nada de resentimientos, ni rencor, sólo liberar el dolor.
La Madre es el Ser, que también establece una conexión con el elemental del cuerpo del nuevo Ser, para saber el diseño Divino de su cuerpo y alimentarlo con lo que necesita para su desarrollo. De ahí los caprichos del embarazo; son los deseos del Nuevo Ser manifestados, que, aunque no nacido aun, tiene Alma, tiene consciencia y tiene también el recuerdo del diseño de su propio Ser y el potencial de lo que puede alcanzar. Por tanto, aquí queda corta la palabra responsabilidad, es un honor, un agradecimiento, en fin, un Don.
Por eso, hoy doy y damos todos unidos las gracias a todas nuestras madres y todos nuestros hijos por permitirnos aprender de la experiencia en ambos lados del Gran Telón de la Obra Maestra del Creador.
Lo misterioso, el vacío, la vacuidad, la feminidad es lo más espiritual que existe, la dulzura, ternura, rigor, miedo, dolor, que se puede sentir por la vida de un hijo, por el camino que ha de tomar, es único e intransferible. Cada madre es diferente, como cada Ser lo es, pero en el corazón de Dios somos lo mismo, ese hermoso y valiente canal a través del cual se manifiesta la Vida, un enorme honor.
Así que honro a las mujeres, honro a la Vida, honro al Don de ser Madre, honro la corriente de vida de todas las madres a lo largo y ancho del Universo y de todos los Multiversos y pido que sobre ellas hoy y siempre se manifieste La bendición de Padre-Madre-Dios.
Desde el Corazón de Padre-Madre-Dios
Madre María dicta
Y Saint Germain te acompaña.
Los Seres responsables por el avance de los niños, los jóvenes de esta Era y fervorosos protectores de la vida.
Desde el centro de tu corazón
Tu poderosa Presencia I AM, YO SOY.
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LOS QUE DESEEN ENFOCARSE EN LA LECTURA
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